These are a few of my «K-favorite» things (G-C-F#m7b5-B7) . Post written in ENGLISH &SPANISH

Julie Andrews would recite to a group of children under her care a list of simple things she would love in order to make them feel safe during a night storm.  This scene belongs to the famous film OTS “Sound and Music”, translated into Spanish as “Smiles and Tears”.  After listing a few things; some beautiful as “raindrops on roses”, other tender as “warm woolen mittens”, full of expectations as “brown paper packages tied up with strings” and such as poet as “wild geese that fly with the moon on their wings”, she moved to a breaking part in the song which said:

 “….When I’m feeling sad,
I simply remember my favorite things,
And then I don’t feel so bad”

I love that song very much.  It is catchy and easy to play with guitar so I random do.  It was doing so when I realized that was the main reason I started watching Korean television series on Netflix during the pandemic and why, after watching quite a few I started to be curious about the whole multimedia culture behind.

Likely, all those little simple things helped me feel less sad and bad about corona virus and inspired me to write the book “The Korean letter; the invisible emotion” accomplishing my treasured wish of publishing a romantic but sensitive novel, at least one in a life.

As well inspired by Julie Andrews’ song to write this post, let me share with you some of my Korean favorite things;

– Mauve, white and pink hydrangeas that capture the soul of its photographers

Communion with water and mountains. “Be water”, said the mythical Bruce Lee and now I would say, be “Korean water” because living on a peninsula as we do Spanish and Korean people, definitely print character

– A sense of poetry in the small, everyday objects used in daily life

– The pride of undertaking and taking risks in business and personal lives.

A faith that is a melting pot of cultures and a sign of identity

– Decadence and opulence, modernity and tradition, the beauty of contrasts

– The sweet and natural smiles in subtle and contained gestures

A language that honors the elderly

The harmonies in their voices highlighting the human voice as an unrepeatable instrument

The love for the impressionist light of its visual artists and cinematographers

Its mastery of playing the piano and making pianos

– The proverbial way of life remaining despite the dizzying acceleration imposed by globalization

– And I should conclude by adding “kimbab” which I guess has the similar purpose of Spanish croquettes, a homemade meal that is prepared in a thousand ways, with a lot of love and care, to take advantage of all the leftovers and give them a second chance… (as we all deserve in life)

I don’t know if my Korean friends would agree on considering my list a proper “K-thing list”. The point is I am not an expert about Korean culture, neither I do pretend it.  I have never visited the country, although the desire has grown on me naturally.  I see myself as an open recipient of Korean culture transmitted by multimedia and social networks.  Based on what I learn, I try to blend those things in my mind with my own culture and give them a new sort of fiction life in my books, because doing so, as the song promised it, I feel happier or at least,  a bit better in sad moments.  That is why I feel very touched when my book’ readers tell me they feel the same kind of relief.

Estas son algunas de mis cosas coreanas favoritas (G-C-F#m7b5-B7)


Julie Andrews recitaba a un grupo de niños a su cargo una lista de cosas sencillas para que se sintieran tranquilos y a salvo durante una tormenta nocturna. Esta escena pertenece a la famosa película banda sonora de «Sonrisas y lágrimas». Después de enumerar algunas cosas; tan hermosas como «las gotas de lluvia en las rosas», tiernas como los «cálidos mitones de lana», llenas de expectativas como «los paquetes de regalo con papel marrón atados con cuerdas» y tan poéticas como «los gansos salvajes que vuelan bajo la luna con sus alas desplegadas», comienza una parte diferente de la canción que decía;


«….Cuando me siento triste,
simplemente recuerdo mis cosas favoritas,
y entonces no me siento tan mal»


Me gusta mucho esa canción. Es pegadiza y fácil de tocar con la guitarra, así que lo hago de cuando en cuando. Fue en una de estas ocasiones cuando me di cuenta de que esa fue la razón principal por la que empecé a ver series de televisión coreanas en Netflix durante la pandemia y por la que, después de ver unas cuantas, empecé a sentir curiosidad por toda la cultura multimedia que hay detrás.


Probablemente, todas esas pequeñas y sencillas cosas que descubrí en la cultura multimedia coreana me ayudaron a sentirme menos triste y preocupada por el Covid19 y me inspiraron a escribir el libro «La carta coreana; la emoción invisible» cumpliendo un antiguo deseo de publicar una novela romántica pero sensible, al menos una en la vida

También la canción de Julie Andrews me ha inspirado para escribir este post, para compartir con ustedes algunas de mis cosas coreanas favoritas ;

Hortensias malvas, blancas y rosas que capturan el alma de sus fotógrafos

Comunión con el agua y las montañas. «Sé agua», decía el mítico Bruce Lee y ahora yo diría, sé «agua coreana» porque vivir en una península como lo hacemos españoles y coreanos, definitivamente imprime carácter

El sentido de la poesía en los pequeños objetos cotidianos utilizados en la vida diaria

El orgullo de emprender y arriesgarse en los negocios y en la vida personal.

Una fe que es crisol de culturas y seña de identidad

La decadencia y la opulencia, la modernidad y la tradición, la belleza de los contrastes

Las sonrisas dulces y naturales en gestos sutiles y contenidos

Un lenguaje que honra a los mayores

Las armonías en sus voces resaltando la voz humana como un instrumento irrepetible

El amor por la luz impresionista de sus artistas visuales y cinematográficos

Su maestría para tocar el piano y fabricar pianos

La forma de vida proverbial que permanece a pesar de la vertiginosa aceleración impuesta por la globalización

Y debo concluir añadiendo el «kimbab» que supongo que tiene el propósito similar de las croquetas españolas, una comida casera que se prepara de mil maneras, con mucho amor y cuidado, para aprovechar todas las sobras y darles una segunda oportunidad… (como todos nos merecemos en la vida)


No sé si mis amigos coreanos estarían de acuerdo en considerar mi lista una «lista de cosas «K» propiamente dicha. El caso es que no soy una experta en la cultura coreana, ni lo pretendo. Nunca he visitado el país, aunque el deseo de hacerlo se ha despertado en mí de forma natural. Me considero un receptor abierto de la cultura coreana transmitida por los medios de comunicación y las redes sociales. A partir de lo que aprendo, intento mezclar esas cosas en mi mente con mi propia cultura y darles una nueva clase de vida de ficción en mis libros, porque al hacerlo, como prometía la canción, me siento más feliz o, al menos, un poco mejor en los momentos tristes. Por eso me emociono mucho cuando los lectores de mis libros me dicen que sienten el mismo tipo de alivio.

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